En ocasiones, muchas palabras nos condenan, nos arrastran hacia donde no queremos, nos llevan a ese lugar llamado arrepentimiento. Un lugar donde los sentimientos, la razón y el corazón se unen, para reflexionar. Es un lugar sincero, donde cuando se llega, normalmente la causa a sido por algo mal hecho,y nuestro yo interno, no nos deja avanzar con ello.
No es fácil cambiar el enfoque de las cosas, cuando nuestra mente obra de la manera que cree que es la correcta. Por otro lado morir en tus pensamientos mas simples, sin avanzar, y no ver mas allá de tus ojos, es de ser muy egoísta contigo mismo. Niegas a tu mente y a tu vida a ver las cosas desde otros ángulos.
Hay que saber cuando callar, para poder escuchar y aprender de los demás. No tomar un ejemplo literal de ellos, pero si buscar en sus formas, un patrón que sea lo mas personalizado para ti. A lo largo de la vida conocemos a muchos tipos de personas, todos nos dejan alguna parte suya, en nuestro interior, ya sea en forma de aprendizaje,de experiencia, o para poder visualizar, en lo que nunca nos querríamos convertir.
A pesar de que nuestras palabras en un momento inadecuado nos puedan llegar a condenar, siempre hay que decir lo que uno piensa, eso te ayudara a saber cuando has de callar y cuando has de hablar. El estar callado, no es sinónimo de ser una persona sin conocimientos, al contrario, tu silencio te ayuda a crecer y a observar todo lo que te rodea. Y el dar tu opinión te puede ayudar a expresar tu libertad, sin tapujos. Siempre respetando el orden de las cosas. Si no respetas el orden, mejor que tu silencio se adueñe de ti por momentos.
Nadie, ni el mas sabio puede llegar a darte el consejo adecuado. Cada cual sabe donde esta su propia solución, otra cosa es que... no lo quieras ver.
Si no quieres ser esclavo de tus palabras, aprende a escuchar. Eso te dará la libertad suficiente para expresar siempre, lo que tu sientes.
Shiddi,2013

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