lunes, 25 de febrero de 2013

De camino

       

Me he detenido un rato para descansar en un viejo banco de un parque, posiblemente era de color verde, aun se puede apreciar entre sus grietas su antiguo color, las marcas de los años le han creado un color desgastado. Cierro mis ojos para intentar imaginar lo que en su día fue, pero no consigo ver, su color cuando brillaba recien pintado, ni retroceder en el tiempo, ni tan si quiera para poder recrear mi mente. Sigo caminando a lo largo de el parque, el suelo esta lleno de hojas amontonadas. Sigo firme mi camino, pero apenas puedo lograr ver mis pies, se esconden tras las hojas que arrojo el otoño. Hay un viejo columpio, aun se mantiene en pie, a pesar de las lluvias que oxidaron sus largas cuerdas de hierro. A lo lejos veo un niño montado en una bicicleta, se apróxima lentamente... Se detiene frente a mi y me sonríe, me susurra con tiernas palabras... que pronto estaré en casa.



Mire un instante hacia atrás, ya no alcanzo verlo, emprendió su marcha muy rápido y desapareció en el infinito de mi paso. Puedo ver aun las lineas de las ruedas, que marco al pasar... y las que fue dejando al llegar. Mis pies quedaron como un zapato hecho a medida por esa pequeña senda. En ella puedo ver parte de mis pasos, pasos que voy dando cautelosamente, realmente no confió en las avenencias de este lugar... 



Después de andar durante unos instantes interminables, la noche se ha despertado, y puedo ver a lo lejos una pequeña farola, que apenas alumbra, pero en esta oscuridad, es intensa. 
Voy hacia ella, acelero mi paso... sin mirar esta senda, sin mirar los bancos... solo la luz y el camino que voy trazando. Camino hacia mi casa.

Shiddi,2013

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