Sentir como el latir se acelera cuando roza tu cadera.
Caminar por el cielo de tu mirar explotando pasión,
silencios que gritan al compás de nuestro corazón.
Miradas que delatan cuando nos amamos,
llenando de improvisados relojes olvidados.
Labios tatuados en la piel que besan con calma
la desnudez unida que cubre estas dos almas.
Me sumerjo en ti y zarandeando en este momento,
no recuerdo la existencia que me trajo este encuentro.
Donde dejamos de ser dos para ser el inmenso.
Donde dejamos de ser dos para ser el inmenso.